
Teñirse el cabello siempre se han considerado “cosas de mujeres?, pero lo cierto es que muchos hombres también lo practican. Su objetivo principal era aumentar el color y el brillo del cabello masculino; hoy, el tinte cubre las canas y proporciona un aspecto más joven y saludable.
Los hombres han utilizado los tintes capilares desde los anales de la historia. Uno de los primeros fue la henna, que da un tono rojizo al cabello. Hasta los guerreros persas lo empleaban como signo de distinción. En los siglos VII y VIII, con la caída del imperio romano y el apogeo de los bárbaros se llevaron los cabellos rubios que se aclaraban con agua con cal.
En las barberías siempre se han guardado algunos tintes o ungüentos del cabello que permitía a los hombres disfrutar de un luminoso cabello sin canas. Mientras, la mujer ha usado el tinte como un elemento que le permitía el cambio de imagen, el hombre lo ha utilizado con el fin de dar una imagen más juvenil y varonil.
Actualmente, la evolución que han sufrido estos productos permite elegir tintes que sean menos abrasivos y que cuiden el cabello. Una de las actuales tendencias es usar tinturas no permanentes y que dan al cabello un brillo distinto y muy natural, sin implicar un cambio drástico de la imagen. Lo mejor de estos tintes es que son muy suaves y por ello no dañan el pelo. Además, en pocas semanas el cabello vuelve a su color natural.


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